lunes, 12 de abril de 2010

La venganza de Montoneros continúa

La justicia al servicio de la venganza montonera
De víctima pasé a ser culpable de la suerte de quienes trataron de matarme.
¡Increíble!
Por Juan Alemann
De víctima a culpable



El juez Sergio Gabriel Torres ha dispuesto mi procesamiento en una causa digna de un cuento de Franz Kafka. Supongo que debió sentirse muy presionado por Diana Conti y Carlos Kunkel, los miembros activos del Consejo de la Magistratura, para decidir como lo hizo. El 8/11/79 sufrí un atentado terrorista, del que salí con vida por milagro. Era yo entonces secretario de Hacienda y el auto oficial me había ido a buscar a mi domicilio, en la calle Amenábar 1024; dobló por Zabala y al cruzar Cabildo una camioneta le interceptó el paso, y empezaron a dispararnos. Primero fueron dos balas de «energa», de las cuales una impactó el radiador del auto (que quedó al rojo vivo) y la otra, un automóvil estacionado. La bala de «energa» (de unos 10 cm de ancho y unos 20 cm de largo) genera mil grados cuando explota. Si una de las dos hubiera impactado el parabrisas, al que apuntaron, yo habría quedado reducido a cenizas en un instante. Luego me tiraron unos cien tiros de FAL. Me salvé por estar acostado boca abajo en el piso. Mi chofer y el agente de policía que nos acompañaba sólo sufrieron heridas. Tuvieron mucha suerte.

Posteriormente este grupo de terroristas (montoneros) fue capturado por las Fuerzas Armadas, según me contó el general de división José Montes. Muchos años después, un miembro de esa organización, preso en la ESMA, me denuncia por haber estado allí viendo a mis atacantes, encapuchados, engrillados y con signos visibles de haber sido torturados. Esto es absolutamente falso. Es más: quienes estaban a cargo de la ESMA jamás me hubieran mostrado a presos en tales condiciones. En esa época había un alto muro (como el de Berlín) entre militares y civiles, y no nos informaban sobre la guerra contra el terrorismo.

Ahora me acusan de encubrimiento. Dicen que un funcionario público tiene la obligación de denunciar delitos de los que tuviera conocimiento. Pero esto se refiere sólo a delitos dentro del ámbito de su competencia; en mi caso se trataría de los que se hubieran producido en el ámbito de la Secretaría de Hacienda. La ESMA no formaba parte de la dicha secretaría de Estado.

Me procesan por un hecho que no existió, dando crédito a la expresión de un miembro de una asociación ilícita dedicada a matar y secuestrar personas llamada Montoneros, e interpretan en forma indebida y absurda (y sin un solo antecedente en este sentido) una norma legal sobre responsabilidad de funcionarios que toman conocimiento de delitos. Y para colmo el delito que se me imputa es considerado de hecho de lesa humanidad, o sea que en 30 años no prescribió.

De víctima pasé a ser culpable de la suerte de quienes trataron de matarme. ¡Increíble!

Juan Alemann



L.E. 4.041.307

domingo, 11 de abril de 2010

Nuestro homenaje al recientemente fallecido Presidente de Polonia

La trágica muerte del presidente polaco Lech Kaczynski y 95 personas que se dirigian en avión rumbo a Smolensk, Rusia sigue causando estupor en la comunidad internacional. A los 60 años, Kaczynski era un jurista conservador, profundamente católico procedente y con una extensa carrera política en su país.
Militante del movimiento anticomunista Solidaridad de Lech Walesa participó en política junto a su hermano gemelo Jaroslaw, entró a finales de los años 1970 en la oposición anticomunista y en 2001 fundaron juntos el partido Derecho y Justicia. De julio de 2006 a noviembre de 2007, los dos hermanos gobernaron conjuntamente Polonia, Lech como jefe de Estado y Jaroslaw como jefe de Gobierno.
El fallecido Kaczynski abogaba por la reconciliación con Alemania y Rusia defendiendo una profunda reforma de Polonia basada "en la justicia, la solidaridad y la honradez". Tras su victoria en 2005, Kaczynski explicó que su hermano, 45 minutos mayor que él, "siempre lo había empujado hacia adelante".
Su compromiso contra el comunismo entonces en el poder le valió a Lech ser internado junto a otros miles de militantes de Solidaridad, durante la instauración de la ley marcial, en diciembre de 1981. Liberado al cabo de 11 meses, se convirtió en estrecho colaborador del jefe histórico del primer sindicato libre del mundo comunista, Walesa, del que luego se distanciaron en los años 1990.
Partidario del intervencionismo económico, jugó con su imagen de político con experiencia y limpio de corrupción, fama que se forjó ocupando los puestos de presidente del Tribunal de Cuentas, de ministro de Justicia y de alcalde de Varsovia. Como ministro de Justicia trabajó contra el crimen organizado y promovió un sistema jurídico riguroso y represivo. "Soy y seré partidario de la pena de muerte", afirmaba abiertamente.


Fuente: AFP