Tuvieron que pasar varias décadas de sangrienta y represiva tiranía para que los artistas, intelectuales y medios de comunicación, se hicieran eco de la denuncias de violaciones a los Derechos Humanos en Cuba por Fidel Castro y su séquito.
Armando Valladares, hace más de 20 años, publicaba su libro "Contra toda esperanza" donde narraba, en primera persona, las décadas de sufrimiento y tortura en las cárecels políticas de Cuba; con él aparecían, entre otros denunciantes, Luis Zúñiga, Roberto Pérez, Luis Boitel, Mario Chanez de Armas, -entre otros- como los más connotados representantes de los horrores del castrismo de la década del ´70. Sus condenas ascendían entonces a 30 años de prisión.
Hoy, varias décadas después, Alejandrina García es una de las Damas de Blanco que fue atacada por militares de la dictadura castrista cuando salían de una iglesia para pedir por los presos políticos. Esperanzada afirmaba que "Gracias a Dios el mundo reaccionó" y aseguró que hoy "nadie puede decir que en Cuba no hay violencia".
Con varias condenas de la Asamblea de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra hoy como hace más de 20 años, Amnistía Internacional instó al gobierno del dictador Raúl Castro a liberar a todos los "presos de conciencia" y revocar las leyes que restringen las libertades de expresión, reunión y asociación.
Esperanzados en una nueva etapa que abra a los cubanos un camino de luz hacia la libertad y la democracia, desde Opiniones de Periodistas volvemos a condenar a la dictadura castrista que sólo ha arrojado más de un millón de exilados, cientos de miles de fusilados, campos de concentración, tortura y las peores condiciones carcelarias de que se tenga noticia en Hispanomárica.
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jueves, 18 de marzo de 2010
domingo, 15 de noviembre de 2009
Los peronistas de ayer, de hoy, de siempre !
Los peronistas vuelven a repetir la historia sin haber reparado en las consecuencias que la misma tuvo en la sociedad durante la década del 70.
Perón, a pesar de haber adherido a la doctrina fascista, se arrimó a la izquierda nacional hasta que se hartó de sus manejos y los echó de la Plaza de Mayo al grito de “imberbes”, abriendo uno de los capítulos más trágicos y sangrientos de la historia nacional.
Hoy los peronistas vuelven a coquetear con la izquierda y como entonces, pero con palabras “aggiornadas” a la época, los acusa de desestabilizadores en la antesala de lo que prometía ser una manifestación “social”, de apoyo al gobierno nacional. Según pudo saberse, era un acto cuyo mentor ideológico habría sido Kirchner pero ejecutado por Moyano y por D´Elía (quien hace apenas unos días apareciera fotografiado con Fernando Esteche, connotado militante y cabeza visible del Movimiento Quebracho)
La convocatoria de apoyo a la política oficial implementada por los “estadistas” que nos gobiernan fue parada a tiempo por los “buenos oficios” de Cristina, Moyano y demás, ante el fundado temor de que se inicie un conflicto social que, de acuerdo a los informes que han trascendido, hubiera podido derivar en algo muy serio ante el clima de crispación en el que nos encontramos.
Y como señalaran desde el entorno de la Casa Rosada, los muertos que se hubieran producido habrían hecho caer al gobierno y al matrimonio presidencial.
En un gesto que dejó atónitos a más de uno, la presidente Cristina Kirchner pidió suspender la marcha en apoyo a su gobierno, prevista para el viernes 13 de Noviembre, en un giro inesperado que provocó sorpresa (y no está de más decirlo, fastidio) en los principales organizadores: el líder de la CGT, Hugo Moyano, y el dirigente piquetero Luis D´Elía. (¿se abre otra puerta de conflicto en el enrarecido clima que vivimos?)
En un discurso con sus habituales y fuertes críticas a los Medios, la jefa del Estado sorprendió a Moyano con su pedido aunque, no dejó de respaldarlo al justificar los bloqueos del sindicato de camioneros a los diarios La Nación y Clarín, como en su época Perón justificara los ataques contra La Prensa.
El punto de inflexión se originó cuando sectores de la CGT habían acusado a la CTA de representar una “zurda loca”.
Posteriormente, y después de haberlo convertido en varias oportunidades en vocero del gobierno nacional, D`Elía recibió una “reprimenda” de Fernández quien a su vez señaló que en algunas manifestaciones hubo gente que cobró de dinero pero que, para nuestra “tranquilidad”, “estamos tratando de ordenar y poner las cosas en claro para después denunciar esto", señaló el jefe de Gabinete.
En medio de esta situación, la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados decidió archivar todos los pedidos de juicio político que había contra la presidente Cristina Fernández, ministros y otros funcionarios, aunque dejó abiertos sólo cuatro: uno a Julio Cobos y tres contra miembros de la Corte Suprema. Sin embargo, y a pesar de lo sospechoso de esta situación, la presidente de la Comisión, la devenida kirchnerista María Laura Leguizamón, confirmó que todo "se hizo bajo estricto cumplimiento del reglamento".
Curiosamente, entre los pedidos de juicio político rechazados había cinco contra la Presidente en funciones, siete contra el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, tres contra De Vido, tres contra la ministra de Defensa, Nilda Garré, dos contra Alicia Kirchner y uno contra Amado Boudou. También cerraron otros cuatro que dejan en claro la celeridad con la que la comisión analiza las denuncias: dos contra Néstor Kirchner de cuando era presidente, otro de cuando Scioli era vice y uno contra el ex ministro Martín Lousteau.
Entre tanto, y como si nada de esto estuviera ocurriendo en la Argentina, ya se comienzan a perfilar las candidaturas presidencial para el 2011; como el peronismo está en el poder todavía sueña con inmortalizarse en la Presidencia de la República a pesar de los 2 años que restan. Tanto es así que ya se lanzó la campaña “pingüino o pingüina 2011”.
¿Qué les parece si cambiamos de animal?
Aunque algunos insisten en que Argentina se parezca cada día más a un zoológico otros aspiramos a volver a la senda de la democracia representativa, republicana y federal donde impere el reino del orden, la justicia y la ley.-
Perón, a pesar de haber adherido a la doctrina fascista, se arrimó a la izquierda nacional hasta que se hartó de sus manejos y los echó de la Plaza de Mayo al grito de “imberbes”, abriendo uno de los capítulos más trágicos y sangrientos de la historia nacional.
Hoy los peronistas vuelven a coquetear con la izquierda y como entonces, pero con palabras “aggiornadas” a la época, los acusa de desestabilizadores en la antesala de lo que prometía ser una manifestación “social”, de apoyo al gobierno nacional. Según pudo saberse, era un acto cuyo mentor ideológico habría sido Kirchner pero ejecutado por Moyano y por D´Elía (quien hace apenas unos días apareciera fotografiado con Fernando Esteche, connotado militante y cabeza visible del Movimiento Quebracho)
La convocatoria de apoyo a la política oficial implementada por los “estadistas” que nos gobiernan fue parada a tiempo por los “buenos oficios” de Cristina, Moyano y demás, ante el fundado temor de que se inicie un conflicto social que, de acuerdo a los informes que han trascendido, hubiera podido derivar en algo muy serio ante el clima de crispación en el que nos encontramos.
Y como señalaran desde el entorno de la Casa Rosada, los muertos que se hubieran producido habrían hecho caer al gobierno y al matrimonio presidencial.
En un gesto que dejó atónitos a más de uno, la presidente Cristina Kirchner pidió suspender la marcha en apoyo a su gobierno, prevista para el viernes 13 de Noviembre, en un giro inesperado que provocó sorpresa (y no está de más decirlo, fastidio) en los principales organizadores: el líder de la CGT, Hugo Moyano, y el dirigente piquetero Luis D´Elía. (¿se abre otra puerta de conflicto en el enrarecido clima que vivimos?)
En un discurso con sus habituales y fuertes críticas a los Medios, la jefa del Estado sorprendió a Moyano con su pedido aunque, no dejó de respaldarlo al justificar los bloqueos del sindicato de camioneros a los diarios La Nación y Clarín, como en su época Perón justificara los ataques contra La Prensa.
El punto de inflexión se originó cuando sectores de la CGT habían acusado a la CTA de representar una “zurda loca”.
Posteriormente, y después de haberlo convertido en varias oportunidades en vocero del gobierno nacional, D`Elía recibió una “reprimenda” de Fernández quien a su vez señaló que en algunas manifestaciones hubo gente que cobró de dinero pero que, para nuestra “tranquilidad”, “estamos tratando de ordenar y poner las cosas en claro para después denunciar esto", señaló el jefe de Gabinete.
En medio de esta situación, la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados decidió archivar todos los pedidos de juicio político que había contra la presidente Cristina Fernández, ministros y otros funcionarios, aunque dejó abiertos sólo cuatro: uno a Julio Cobos y tres contra miembros de la Corte Suprema. Sin embargo, y a pesar de lo sospechoso de esta situación, la presidente de la Comisión, la devenida kirchnerista María Laura Leguizamón, confirmó que todo "se hizo bajo estricto cumplimiento del reglamento".
Curiosamente, entre los pedidos de juicio político rechazados había cinco contra la Presidente en funciones, siete contra el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, tres contra De Vido, tres contra la ministra de Defensa, Nilda Garré, dos contra Alicia Kirchner y uno contra Amado Boudou. También cerraron otros cuatro que dejan en claro la celeridad con la que la comisión analiza las denuncias: dos contra Néstor Kirchner de cuando era presidente, otro de cuando Scioli era vice y uno contra el ex ministro Martín Lousteau.
Entre tanto, y como si nada de esto estuviera ocurriendo en la Argentina, ya se comienzan a perfilar las candidaturas presidencial para el 2011; como el peronismo está en el poder todavía sueña con inmortalizarse en la Presidencia de la República a pesar de los 2 años que restan. Tanto es así que ya se lanzó la campaña “pingüino o pingüina 2011”.
¿Qué les parece si cambiamos de animal?
Aunque algunos insisten en que Argentina se parezca cada día más a un zoológico otros aspiramos a volver a la senda de la democracia representativa, republicana y federal donde impere el reino del orden, la justicia y la ley.-
sábado, 7 de noviembre de 2009
A 20 años: ¡el Muro de la vergüenza ha caído!
Vivía en España cuando Europa del Este, ansiosa de libertad, derribaba el muro de la vergüenza que había sometido y dividido a Alemania durante años.
Las noticias se repetían al son del vértigo de los acontecimientos; repentinamente, cientos de alemanes con la sola fuerza de ese espíritu reprimido por el comunismo, hacían caer el símbolo de la opresión humana que había desgarrado a tantas familias, que había dividido esperanzas, que había conculcado libertades esenciales del ser humano, que había ocultado los crímenes que se producían, hasta entonces, detrás de la cortina de hierro.
Muchos perecieron bajo el yugo totalitario del comunismo aunque los Medios de Comunicación Social hubieran y hayan negado las denuncias que, sistemáticamente, se producían.
A la luz de los años seguimos corroborando que tiene más eco en la prensa denunciar los abusos del totalitarismo llamado de “derechas” cuando, en rigor de verdad, el sólo hecho de conculcar la libertad de cualquier individuo, en cualquier país que sea, debería ser razón suficiente para denunciarse.
Pero la historia de los perseguidos por los regímenes comunistas siempre ha sido tratada con una “deferencia” particular.
Tanto es así que, quien escribe este artículo y habiendo asistido a la Asamblea de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, no puede olvidar cuando, en plena sesión y ante la denuncia de violaciones a los derechos fundamentales de un ciudadano chino de la Plaza de Tienanmen, el propio gobierno de ese país lo amenazó diciéndole “que cuando saliera del recinto lo iban a matar”.
Sin embargo y para mi “sorpresa”, nadie levantó la voz para censurar este nuevo atropello del gobierno chino que se producía ante las miradas cómplices de embajadores, representantes de “afamadas” ONG, etc.
El tema de China será materia de otro artículo.
Desde Opiniones de Periodistas creemos que ha sido un hecho relevante en la historia contemporánea la Caída del Muro de Berlín.
Quienes tuvimos la dicha de asistir a semejante hito en favor de la libertad, y luego de transcurridos 20 años, no podemos menos que dedicar unas líneas y congratularnos con el pueblo alemán, protagonista de esta gesta libertaria. Así como tampoco podemos dejar de elevar un pensamiento profundo de reconocimiento por los millones de mártires del comunismo para quienes la historia, aún no ha hecho justicia.
El muro de la vergüenza ha caído; sin embargo aún persisten los nostálgicos de esta filosofía anti-libertaria y fundamentalmente, anti-humana.
No hay muro que contenga las ansias de libertad del espíritu humano; no hay prensa que pueda acallar las voces de sus corazones.
La libertad es intrínseca al ser humano y no existe forma ideológica o moral de censurarla; existe sí la omnipotencia de algunos que se creen iluminados con el don de controlar la vida ajena y de planificar sus acciones.
Por todos los que aún sufren el yugo del totalitarismo comunista; por quienes padecen un Estado que dirige sus vidas con intereses que atentan contra el Ser Humano, decimos, ¡el muro de la vergüenza ha caído!
¡Libres del mundo, uníos!
Las noticias se repetían al son del vértigo de los acontecimientos; repentinamente, cientos de alemanes con la sola fuerza de ese espíritu reprimido por el comunismo, hacían caer el símbolo de la opresión humana que había desgarrado a tantas familias, que había dividido esperanzas, que había conculcado libertades esenciales del ser humano, que había ocultado los crímenes que se producían, hasta entonces, detrás de la cortina de hierro.
Muchos perecieron bajo el yugo totalitario del comunismo aunque los Medios de Comunicación Social hubieran y hayan negado las denuncias que, sistemáticamente, se producían.
A la luz de los años seguimos corroborando que tiene más eco en la prensa denunciar los abusos del totalitarismo llamado de “derechas” cuando, en rigor de verdad, el sólo hecho de conculcar la libertad de cualquier individuo, en cualquier país que sea, debería ser razón suficiente para denunciarse.
Pero la historia de los perseguidos por los regímenes comunistas siempre ha sido tratada con una “deferencia” particular.
Tanto es así que, quien escribe este artículo y habiendo asistido a la Asamblea de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, no puede olvidar cuando, en plena sesión y ante la denuncia de violaciones a los derechos fundamentales de un ciudadano chino de la Plaza de Tienanmen, el propio gobierno de ese país lo amenazó diciéndole “que cuando saliera del recinto lo iban a matar”.
Sin embargo y para mi “sorpresa”, nadie levantó la voz para censurar este nuevo atropello del gobierno chino que se producía ante las miradas cómplices de embajadores, representantes de “afamadas” ONG, etc.
El tema de China será materia de otro artículo.
Desde Opiniones de Periodistas creemos que ha sido un hecho relevante en la historia contemporánea la Caída del Muro de Berlín.
Quienes tuvimos la dicha de asistir a semejante hito en favor de la libertad, y luego de transcurridos 20 años, no podemos menos que dedicar unas líneas y congratularnos con el pueblo alemán, protagonista de esta gesta libertaria. Así como tampoco podemos dejar de elevar un pensamiento profundo de reconocimiento por los millones de mártires del comunismo para quienes la historia, aún no ha hecho justicia.
El muro de la vergüenza ha caído; sin embargo aún persisten los nostálgicos de esta filosofía anti-libertaria y fundamentalmente, anti-humana.
No hay muro que contenga las ansias de libertad del espíritu humano; no hay prensa que pueda acallar las voces de sus corazones.
La libertad es intrínseca al ser humano y no existe forma ideológica o moral de censurarla; existe sí la omnipotencia de algunos que se creen iluminados con el don de controlar la vida ajena y de planificar sus acciones.
Por todos los que aún sufren el yugo del totalitarismo comunista; por quienes padecen un Estado que dirige sus vidas con intereses que atentan contra el Ser Humano, decimos, ¡el muro de la vergüenza ha caído!
¡Libres del mundo, uníos!
jueves, 22 de octubre de 2009
¿Hasta cuándo?
El clima social y político de Argentina está fuera de control.
Basta leer los diarios con actitud crítica para percibir que nada bueno puede ocurrir en los próximos días.
A los prepotentes e incendiarios discursos del matrimonio presidencial, se le suma la agresividad verbal a la que nos sometieron los “dirigentes” de distintos sectores hasta llegar a la definición de Cristina “que la libertad de prensa es un mito” y el abrazo de D’Elia –piquetero agresivo como todos- con Fernando Esteche, dirigente del grupo Quebracho y la dirigente jujeña.
Tal vez sea un error de interpretación de nuestra parte y si es así pedimos disculpas por anticipado.
Pero creemos que la situación actual se está agravando sin dar señales de que algo bueno a venir.
Nadie duda sobre quién es el responsable de este estado de cosas; pero “las cartas ya están echadas”. La época de los lamentos ya pasó.
Tuvimos la oportunidad de manifestarnos a través de las urnas y repudiar esta actitud arrasadora de la clase dirigente y llegamos hasta justificar lo injustificable como las listas testimoniales con el apoyo de muchos votos.
Y todos los días amanecemos con una nueva “sorpresa”.
Desde Opiniones de Periodistas entendemos que es nuestro deber como comunicadores sociales reflejar lo que está ocurriendo a pesar de la preocupación en la que estamos sumergidos quienes redactamos este espacio.
Por eso asumimos que la ciudadanía en general tenemos una gran cuota de responsabilidad porque, por acción u omisión, hemos consentido llegar a este estado y hemos justificado sistemáticamente los atropellos a los que, desde el poder central, fuimos sometidos.
Desde el famoso y tristemente célebre “corralito” hasta la actualidad, la lista de la conculcación de nuestros derechos ha ido creciendo de manera desmedida.
Pero así como tenemos derechos también tenemos obligaciones y entre ellas también está la de no silenciar, justificar, permitir o consentir todo lo que se ha ido haciendo mal.
Somos una sociedad que vive con la idea de que ,“mientras que a mí no me ocurra”, actúo como los “mono sabios”: no escucho, no miro, no hablo. Y agregaríamos, “no me involucro”; y así transitamos mientras que vemos que a nuestro vecino le roban; que hay ladrones de guante blanco conviviendo entre nosotros; que hay coimeros que se venden por un puñado de billetes para no hacer bien su trabajo; que la corrupción ha ido creciendo como nunca.
Creemos que en Argentina se han perdido la dignidad y la vergüenza, la honestidad y los buenos hábitos; y aunque este diagnostico no se corresponde con “las generales de la ley” lo cierto es que abarca a gran parte de nuestra sociedad. Estamos inmersos en el “sálvese quien pueda” y se están poniendo en evidencia las peores reacciones humanas.
Por supuesto que no está todo perdido porque aún hay ejemplos prometedores.
Pero es necesario que dejemos de mirar para otro lado.
Es una situación que reclama mucha calma; como dicen en el campo, “no hay que perder los estribos”; pero sí hay que tener la certeza del momento tan crítico que estamos atravesando para, con firmeza, lograr torcer la historia en nuestra favor.
Para eso es necesario involucrarse y no hacer la “vista gorda”.
Basta leer los diarios con actitud crítica para percibir que nada bueno puede ocurrir en los próximos días.
A los prepotentes e incendiarios discursos del matrimonio presidencial, se le suma la agresividad verbal a la que nos sometieron los “dirigentes” de distintos sectores hasta llegar a la definición de Cristina “que la libertad de prensa es un mito” y el abrazo de D’Elia –piquetero agresivo como todos- con Fernando Esteche, dirigente del grupo Quebracho y la dirigente jujeña.
Tal vez sea un error de interpretación de nuestra parte y si es así pedimos disculpas por anticipado.
Pero creemos que la situación actual se está agravando sin dar señales de que algo bueno a venir.
Nadie duda sobre quién es el responsable de este estado de cosas; pero “las cartas ya están echadas”. La época de los lamentos ya pasó.
Tuvimos la oportunidad de manifestarnos a través de las urnas y repudiar esta actitud arrasadora de la clase dirigente y llegamos hasta justificar lo injustificable como las listas testimoniales con el apoyo de muchos votos.
Y todos los días amanecemos con una nueva “sorpresa”.
Desde Opiniones de Periodistas entendemos que es nuestro deber como comunicadores sociales reflejar lo que está ocurriendo a pesar de la preocupación en la que estamos sumergidos quienes redactamos este espacio.
Por eso asumimos que la ciudadanía en general tenemos una gran cuota de responsabilidad porque, por acción u omisión, hemos consentido llegar a este estado y hemos justificado sistemáticamente los atropellos a los que, desde el poder central, fuimos sometidos.
Desde el famoso y tristemente célebre “corralito” hasta la actualidad, la lista de la conculcación de nuestros derechos ha ido creciendo de manera desmedida.
Pero así como tenemos derechos también tenemos obligaciones y entre ellas también está la de no silenciar, justificar, permitir o consentir todo lo que se ha ido haciendo mal.
Somos una sociedad que vive con la idea de que ,“mientras que a mí no me ocurra”, actúo como los “mono sabios”: no escucho, no miro, no hablo. Y agregaríamos, “no me involucro”; y así transitamos mientras que vemos que a nuestro vecino le roban; que hay ladrones de guante blanco conviviendo entre nosotros; que hay coimeros que se venden por un puñado de billetes para no hacer bien su trabajo; que la corrupción ha ido creciendo como nunca.
Creemos que en Argentina se han perdido la dignidad y la vergüenza, la honestidad y los buenos hábitos; y aunque este diagnostico no se corresponde con “las generales de la ley” lo cierto es que abarca a gran parte de nuestra sociedad. Estamos inmersos en el “sálvese quien pueda” y se están poniendo en evidencia las peores reacciones humanas.
Por supuesto que no está todo perdido porque aún hay ejemplos prometedores.
Pero es necesario que dejemos de mirar para otro lado.
Es una situación que reclama mucha calma; como dicen en el campo, “no hay que perder los estribos”; pero sí hay que tener la certeza del momento tan crítico que estamos atravesando para, con firmeza, lograr torcer la historia en nuestra favor.
Para eso es necesario involucrarse y no hacer la “vista gorda”.
martes, 29 de septiembre de 2009
Editorial del diario La Nación, Bs. As., 29 de Septiembre 2009
La ciencia económica ha trabajado intensamente para determinar cuáles son las medidas que contribuyen al crecimiento y cuáles lo impiden o hacen que los países retrocedan en su nivel de vida. Pero los economistas también avanzaron en otro campo que se ha denominado la economía y las instituciones. En esa área del saber han advertido cuáles son las condiciones institucionales que conducen a los países al crecimiento. La economía ya no se conforma con decir por qué los controles de precios son perjudiciales o por qué la emisión monetaria crea inflación, sino que ahora vuelca sus esfuerzos en definir el contexto institucional necesario para que las medidas produzcan mayor bienestar en la población.
Desde que Néstor Kirchner asumió el poder, recorrió el camino exactamente inverso al que grandes pensadores de la economía han propuesto como el más apto. La evidencia empírica lo ha confirmado, como lo muestran Irlanda, Chile, España y varios países de Europa central, entre otros.
En el campo económico, Kirchner no vaciló en destruir el poder adquisitivo de la moneda. Contrariando el artículo tercero de la Carta Orgánica del Banco Central, que establece que "es misión primaria y fundamental del Banco Central de la República Argentina preservar el valor de la moneda", no se vaciló en emitir pesos depreciando su poder de compra para sostener el denominado tipo de cambio competitivo, que finalmente dejó de serlo por efecto de la inflación.
El proceso inflacionario desatado por esta política derivó, primero, en los controles de precios, para luego acentuar la represión sobre el sistema económico, al recurrir a prohibiciones y cupos de exportación e incrementos en los impuestos a las exportaciones, y, finalmente, ante el fracaso de esas medidas, se optó por intervenir el Indec y destruir la confiabilidad de sus estadísticas, como si con esa medida la gente no advirtiera el alza en el costo de vida, el desabastecimiento de productos o los problemas de ocupación, pobreza e indigencia que padece.
Los casos más notables de destrucción económica son los de la industria láctea, la ganadería y el gas. Antes de que Kirchner llegara al gobierno, la Argentina exportaba productos lácteos, carnes y gas. Con sus políticas, estos tres sectores han quedado diezmados. De exportar gas pasamos a importarlo y, encima, el Gobierno ha rubricado un decreto por el cual se cobra un impuesto para financiar la importación de gas licuado mientras se mantiene en estado de desaparición la industria gasífera. En lo que hace a la ganadería, de continuar este rumbo, luego de perder mercados, la Argentina tendrá que importar carne si la población no reduce su consumo.
También destruyó el reducido mercado de capitales que todavía quedaba en la Argentina al confiscar los ahorros de los trabajadores que aportaban al sistema de capitalización privado. Ese sistema, con las correcciones que podía necesitar, permitía canalizar ahorro de largo plazo hacia el financiamiento del consumo y de la inversión.
Los métodos utilizados para controlar los precios, que lindan con el abuso del poder público, la confiscación de ahorros y el enfrentamiento con el campo para apropiarse de su renta son sólo algunos ejemplos de una larga lista de cómo el kirchnerismo fue minando la actividad económica y la seguridad jurídica.
Justamente, este avance sobre la propiedad privada mediante diferentes mecanismos ha producido una fuga de capitales de 43.000 millones de dólares, que equivalen al total de los depósitos del sector privado en el sistema financiero. La inseguridad jurídica provocada por tanto intervencionismo, el desprecio por los derechos de propiedad y la violación del derecho consagrado en la Constitución nacional de ejercer toda industria lícita fue la otra parte de la destrucción de la institucionalidad.
Desde el 25 de mayo de 2003, Néstor Kirchner y, ahora, su esposa, Cristina Fernández, jamás se concentraron en formular políticas públicas de largo plazo, eficientes y previsibles para construir condiciones de crecimiento sustentables. Por el contrario, todo se ha limitado a simples tácticas de corto plazo sin importar los efectos perjudiciales de largo plazo que pudieran tener. Estas tácticas se limitan a crear enemigos imaginarios o inventados por el matrimonio para acaparar más poder o salvar el escaso que le queda. Lo único previsible de Kirchner es su imprevisibilidad.
El veto de Cristina Fernández a la suspensión del pago de derechos de exportación para algunos partidos de la provincia de Buenos Aires que han sufrido una sequía histórica, la estatización de las transmisiones por televisión de los partidos de fútbol y el forzado proyecto de control de medios audiovisuales en nada contribuyen al progreso económico, pero confirman que, luego de la derrota electoral del 28 de junio, el poder remanente que le queda al matrimonio será utilizado para seguir destruyendo en vez de construir.
viernes, 18 de septiembre de 2009
Los fangosos caminos de la clase dirigente argentina
El debate sobre la polémica ley de radiodifusión propuesta recientemente por el matrimonio Kirchner ha generado las más diversas reacciones, no sólo de la clase política nacional.
La celeridad con la que se ha abordado esta cuestión -vaya uno a saber motivado por qué tipo de intereses- ha vuelto a crispar los ánimos de los ciudadanos como otrora ocurriera con la famosa “resolución 125” (conocida en medio del conflicto con el campo) y otras cuestiones patrocinadas por la dupla presidencial.
Entretanto el abogado y periodista Alejandro Sánchez Kalbermatten denunció penalmente al ex presidente Néstor Kirchner "actual mandatario de facto que intenta dirigir los destinos de la República Argentina sin la debida legitimidad de la investidura presidencial" e hizo responsable al ex presidente por "los numerosos actos de hostigamiento, intimidación y coacción desplegados hasta la fecha respecto del Grupo Clarín así como también de otros medios de prensa, periodistas y multimedios.
Y por si esto fuera poco, el Juez Federal Norberto Oyarbide comenzó el trabajo de recolección de datos para avanzar en la investigación por supuesto enriquecimiento ilícito de la presidente Cristina Fernández y su antecesor y esposo, Néstor Kirchner quienes, según la declaración patrimonial presentada a la Oficina Anticorrupción, los Kirchner admitieron tener en 2007 $17.824.941, mientras que la nueva presentación consignó bienes por $46.036.711.
Por el lado del peronismo disidente y cuya oposición al kirchenrismo –da la sensación- tiene más que ver con alcanzar nuevamente papeles protagónicos más que verdaderas discusiones de tipo ideológicas, la Senadora Hilda “Chiche” Duhalde declaró que el actual gobierno “nos lleva al modelo que ellos quieren que es el de (Hugo) Chávez”, en relación a la aprobación parcial de la controvertida ley de medios y que derivó en la media sanción por parte de la Cámara de Diputados.
Si el vaticinio de la Sra. De Duhalde se hiciera realidad, entonces sería necesario recordar que Hugo Chávez, presidente de Venezuela, acaba de promulgar una ley educativa, tachada de inconstitucional por la oposición, con el objetivo declarado de crear "la mujer nueva, el hombre nuevo" y "la sociedad socialista", norma que introduce el concepto de "Estado docente". Para ponerla en práctica Chávez ha creado 101.060 patrullas, integradas por dos millones y medio de militantes activos del partido oficialista que se desplegarán en los 25.000 colegios públicos y 7.000 privados del país. La misión de los patrulleros chavistas será la de “defender” la nueva ley de educación conformándose en Comités de Defensa de la Revolución, copiados del régimen cubano.
En Opiniones de Periodistas creemos que así como la oposición al kircherismo reclama consenso a través una propuesta vernácula de los “Pactos de la Moncloa” o, por su parte, el gobierno actual pretende unificar su idiosincrasia a través de referentes como Hugo Chávez, los argentinos aspiramos a que la clase dirigente establezca un marco de orden donde poder desarrollar nuestros potenciales como sociedad.
Creemos y seguimos insistiendo en la necesidad de respuestas propias a los problemas que nos aquejan como sociedad; y para ello la clase dirigente debería mostrar mayor madurez política, “bajar al ruedo” y tratar de entender con qué problemas debemos lidiar a diario los ciudadanos de a pie.
Las internas que se producen en las esferas de poder deberían quedar al margen para que los ciudadanos no seamos las víctimas propiciatorias de las mezquindades de la clase dirigente. Un “gueto” que en los últimos años ha demostrado que el único interés que representa es el de sus propios intereses (valga la redundancia)exigiendo cada vez mayores esfuerzos y sacrificios a una sociedad cada vez más despojada de recursos, cada vez más empobrecida.
La celeridad con la que se ha abordado esta cuestión -vaya uno a saber motivado por qué tipo de intereses- ha vuelto a crispar los ánimos de los ciudadanos como otrora ocurriera con la famosa “resolución 125” (conocida en medio del conflicto con el campo) y otras cuestiones patrocinadas por la dupla presidencial.
Entretanto el abogado y periodista Alejandro Sánchez Kalbermatten denunció penalmente al ex presidente Néstor Kirchner "actual mandatario de facto que intenta dirigir los destinos de la República Argentina sin la debida legitimidad de la investidura presidencial" e hizo responsable al ex presidente por "los numerosos actos de hostigamiento, intimidación y coacción desplegados hasta la fecha respecto del Grupo Clarín así como también de otros medios de prensa, periodistas y multimedios.
Y por si esto fuera poco, el Juez Federal Norberto Oyarbide comenzó el trabajo de recolección de datos para avanzar en la investigación por supuesto enriquecimiento ilícito de la presidente Cristina Fernández y su antecesor y esposo, Néstor Kirchner quienes, según la declaración patrimonial presentada a la Oficina Anticorrupción, los Kirchner admitieron tener en 2007 $17.824.941, mientras que la nueva presentación consignó bienes por $46.036.711.
Por el lado del peronismo disidente y cuya oposición al kirchenrismo –da la sensación- tiene más que ver con alcanzar nuevamente papeles protagónicos más que verdaderas discusiones de tipo ideológicas, la Senadora Hilda “Chiche” Duhalde declaró que el actual gobierno “nos lleva al modelo que ellos quieren que es el de (Hugo) Chávez”, en relación a la aprobación parcial de la controvertida ley de medios y que derivó en la media sanción por parte de la Cámara de Diputados.
Si el vaticinio de la Sra. De Duhalde se hiciera realidad, entonces sería necesario recordar que Hugo Chávez, presidente de Venezuela, acaba de promulgar una ley educativa, tachada de inconstitucional por la oposición, con el objetivo declarado de crear "la mujer nueva, el hombre nuevo" y "la sociedad socialista", norma que introduce el concepto de "Estado docente". Para ponerla en práctica Chávez ha creado 101.060 patrullas, integradas por dos millones y medio de militantes activos del partido oficialista que se desplegarán en los 25.000 colegios públicos y 7.000 privados del país. La misión de los patrulleros chavistas será la de “defender” la nueva ley de educación conformándose en Comités de Defensa de la Revolución, copiados del régimen cubano.
En Opiniones de Periodistas creemos que así como la oposición al kircherismo reclama consenso a través una propuesta vernácula de los “Pactos de la Moncloa” o, por su parte, el gobierno actual pretende unificar su idiosincrasia a través de referentes como Hugo Chávez, los argentinos aspiramos a que la clase dirigente establezca un marco de orden donde poder desarrollar nuestros potenciales como sociedad.
Creemos y seguimos insistiendo en la necesidad de respuestas propias a los problemas que nos aquejan como sociedad; y para ello la clase dirigente debería mostrar mayor madurez política, “bajar al ruedo” y tratar de entender con qué problemas debemos lidiar a diario los ciudadanos de a pie.
Las internas que se producen en las esferas de poder deberían quedar al margen para que los ciudadanos no seamos las víctimas propiciatorias de las mezquindades de la clase dirigente. Un “gueto” que en los últimos años ha demostrado que el único interés que representa es el de sus propios intereses (valga la redundancia)exigiendo cada vez mayores esfuerzos y sacrificios a una sociedad cada vez más despojada de recursos, cada vez más empobrecida.
martes, 8 de septiembre de 2009
El País de España contra la ley de radiodifusión
El nuevo proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que ha puesto en marcha en Argentina el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner revela en su articulado la voluntad de algunos mandatarios latinoamericanos de utilizar el poder para favorecer un ordenamiento legal destinado a limitar, si es que no a silenciar definitivamente, las críticas adversas.
Hace muy poco, el fiscal general de Venezuela llevó al Parlamento una iniciativa mucho más agresiva: un proyecto de ley que abre la posibilidad de llevar a la cárcel a cuantos divulguen informaciones que "pueden atentar contra la estabilidad de las instituciones del Estado", una fórmula vaga en la que se podría escudar la represión de cualquier contestación a la revolución bolivariana que lidera Hugo Chávez.
El caso argentino no va tan lejos. Lo que empezó allí como una batalla contra el grupo Clarín por los derechos del fútbol, y que se presentó después como una medida estratégica para evitar la concentración excesiva de poder en algunos medios, ha terminado por convertirse en una propuesta fuertemente estatalista, que atomiza el sector privado y le obliga a depender de la arbitraria renovación de las licencias, válidas durante 10 años. Pasado el plazo, y como ya ocurrió en Venezuela, es fácil recurrir a la fórmula legal para cancelar los permisos de los medios díscolos.
También el Gobierno de Rafael Correa ha desempolvado una ley especial, que se estableció en Ecuador en 1975 durante la dictadura de Rodríguez Lara, para emprender procesos judiciales contra algunos medios.
En la Bolivia de Evo Morales se teme que en la anunciada reforma judicial que se producirá tras las elecciones de diciembre, en la que previsiblemente volverá a ganar, se incluya también un apartado que permita silenciar a cualquier rival.
Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, fue muy claro este fin de semana: acusó a los periodistas de servir ´a los enemigos del pueblo´. ´Apaguemos el televisor y tengamos la mente limpia. No es necesario leer periódicos´ ha sido, por su parte, la fórmula de Correa que, como presidente de turno de Unasur, quiere proponer la creación de un organismo regional para vigilar el trabajo de los periodistas.
Agresiones físicas, acoso judicial, asfixia económica (negando publicidad institucional o subiendo los impuestos al papel), cierre de medios. El último paso de los regímenes populistas latinoamericanos es acomodar la ley a sus intereses y acabar con la libertad de expresión. Pero sin esa libertad no hay democracia, como no la hay si no se refuerza la independencia del poder judicial y se cultiva la pluralidad.
Algunas fuerzas de izquierda, que apoyan esta deriva autoritaria defendiendo que se hace con el apoyo del pueblo, deberían recordar que tan sólo con las urnas o con la voz directa de las asambleas no se construye una democracia. Para que funcione es imprescindible la libertad de expresión, el derecho de la minoría a discrepar y la fortaleza de las instituciones del Estado de derecho.
© EL PAIS, SL. Todos los derechos reservados
Hace muy poco, el fiscal general de Venezuela llevó al Parlamento una iniciativa mucho más agresiva: un proyecto de ley que abre la posibilidad de llevar a la cárcel a cuantos divulguen informaciones que "pueden atentar contra la estabilidad de las instituciones del Estado", una fórmula vaga en la que se podría escudar la represión de cualquier contestación a la revolución bolivariana que lidera Hugo Chávez.
El caso argentino no va tan lejos. Lo que empezó allí como una batalla contra el grupo Clarín por los derechos del fútbol, y que se presentó después como una medida estratégica para evitar la concentración excesiva de poder en algunos medios, ha terminado por convertirse en una propuesta fuertemente estatalista, que atomiza el sector privado y le obliga a depender de la arbitraria renovación de las licencias, válidas durante 10 años. Pasado el plazo, y como ya ocurrió en Venezuela, es fácil recurrir a la fórmula legal para cancelar los permisos de los medios díscolos.
También el Gobierno de Rafael Correa ha desempolvado una ley especial, que se estableció en Ecuador en 1975 durante la dictadura de Rodríguez Lara, para emprender procesos judiciales contra algunos medios.
En la Bolivia de Evo Morales se teme que en la anunciada reforma judicial que se producirá tras las elecciones de diciembre, en la que previsiblemente volverá a ganar, se incluya también un apartado que permita silenciar a cualquier rival.
Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, fue muy claro este fin de semana: acusó a los periodistas de servir ´a los enemigos del pueblo´. ´Apaguemos el televisor y tengamos la mente limpia. No es necesario leer periódicos´ ha sido, por su parte, la fórmula de Correa que, como presidente de turno de Unasur, quiere proponer la creación de un organismo regional para vigilar el trabajo de los periodistas.
Agresiones físicas, acoso judicial, asfixia económica (negando publicidad institucional o subiendo los impuestos al papel), cierre de medios. El último paso de los regímenes populistas latinoamericanos es acomodar la ley a sus intereses y acabar con la libertad de expresión. Pero sin esa libertad no hay democracia, como no la hay si no se refuerza la independencia del poder judicial y se cultiva la pluralidad.
Algunas fuerzas de izquierda, que apoyan esta deriva autoritaria defendiendo que se hace con el apoyo del pueblo, deberían recordar que tan sólo con las urnas o con la voz directa de las asambleas no se construye una democracia. Para que funcione es imprescindible la libertad de expresión, el derecho de la minoría a discrepar y la fortaleza de las instituciones del Estado de derecho.
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martes, 11 de agosto de 2009
Nuevo Orden Económico
Hace unos días el Presidente de Brasil Luiz Lula da Silva reclamó la construcción de un nuevo orden económico mundial basado en la “distribución de la riqueza” - el mismo discurso del matrimonio presidencial argentino - y afirmó que “mucho dinero en pocas manos es concentrar la riqueza; poco dinero en muchas es distribución de riqueza y es así que queremos construir un nuevo orden mundial para superar la crisis financiera internacional”.
Sin embargo este planteo omite otra alternativa la cual, a nuestro entender, debería orientar a los gobernantes para planear sus acciones y planes de gobierno porque creemos que ese sistema implica fundamentalmente, distribución de la pobreza.
Aspiramos que se logre implementar un sistema económico donde haya mucho dinero en muchas manos visto y considerando que, a luz de la historia reciente, la puesta en práctica de políticas de “distribución de riqueza” como la propuesta por el mandatario brasileño sólo han engendrado generalización y globalización de la pobreza y una mayor concentración de la riqueza en pocas manos.
Mientras pensábamos qué enfoque le daríamos a este editorial después de las declaraciones que motivaron este análisis, recordamos un libro que nos impactó por el enfoque innovador que proponía para el desarrollo de la vida en sociedad y la proyección del individuo en la misma.
En “La Rebelión de Atlas” su autora, Ayn Rand, a través de una visión filosófica objetivista del mundo, propone recrear un individuo donde la razón sea el único medio de conocimiento y la herramienta de su supervivencia siendo los paradigmas del “Objetivismo” la razón, el propósito y la autoestima. “La razón como herramienta de conocimiento; el propósito como elección de la felicidad y la autoestima como el hecho de sentirse capaz de pensar y merecer la felicidad”
La Rebelión de Atlas.
En dicha novela, la protagonista Dany Tagart, vicepresidenta de operaciones de una línea ferroviaria y Hank Rearden, magnate del acero e inventor de una nueva aleación de metales, intentan salvar sus negocios. Para ello y en medio de un colapso económico al tiempo que advierten que las personas más talentosas del país van desapareciendo, recurren a resolver los problemas de esa sociedad con prácticas soluciones de sentido común.
“La Rebelión de Atlas” tiene pasajes atrapantes por el conmovedor realismo con que aborda los temas expuestos y por la “simpleza” en las soluciones a los conflictos de fondo que se manifiestan en el transcurso del texto.
En el capítulo que se refiere al “dinero como señal de vicio o virtud” un grupo de personas de la irracional sociedad de esta novela cuestiona al personaje encarnado por Francisco D’Anconia, un millonario que hizo su fortuna trabajando, quien los desafía con argumentos que se inician con una pregunta: “¿así que Uds. piensan que el dinero es el origen de todo mal?”
“El dinero –afirma- es un instrumento de cambio que no puede existir a menos que haya bienes producidos y hombres capaces de producirlos… ¿se han preocupado por investigar las raíces de la producción? Intenten hacer crecer una semilla de trigo sin los conocimientos transmitidos a Uds. por quienes tuvieron que descubrirlo por primera vez. Traten de obtener su alimento tan sólo a base de sus movimientos físicos y aprenderán que la mente humana es la raíz de todos los bienes producidos y de toda riqueza que haya existido jamás sobre la tierra. Más Uds. aseguran que el dinero lo hacen los fuertes a expensas de los débiles. No es la fuerza de las armas o de los músculos. La riqueza es el producto de la capacidad del hombre para pensar…el hombre honrado es el que sabe que no puede consumir más de lo que él mismo ha producido. “
Cuando ciertos mandatarios proponen que haya “poco dinero en muchas manos” sentimos –siguiendo aquel razonamiento- que se está reeditando al “célebre” Robin Hood encarnando la idea de que “que no tenemos que producir sino sólo necesitar” personificando en la sociedad “a los seres mediocres que, incapaces de ganarse el sustento exigen el poder para disponer de la propiedad de los mejores” tal como diría Ayn Rand.
Creemos que, para sostener la propuesta sugerida de que haya mucho dinero en muchas manos, los funcionarios que tienen la responsabilidad de trazar las políticas de un país deberían, antes que repartir ese poco dinero en muchas manos, enseñar que el trabajo productivo es la fuente de riqueza y que para lograr este objetivo es fundamental educar y no degradar a la población con políticas asistenciales humillantes.
Han perecido varias generaciones gracias a esas políticas de subsidio, clientelismo y asistencialismo sin educación y creemos que está llegando el momento de demandar de nuestros gobernantes políticas económicas y sociales de mayor vuelo.
Tratamos de imaginar la vida de esos inmigrantes que hace más de cien años llegaron al país amparados por una economía pujante y con objetivos de progreso claros y pensamos todo lo que pudieron lograr gracias a aquella Generación que proyectó un país altamente desarrollado con leyes sólidas y obsesionados por implementar políticas de infraestructura acorde a ese desarrollo.
Hoy en cambio los diarios reflejan las enormes carencias que existen en nuestra sociedad con provincias que ni siquiera disponen de agua corriente y los caminos de accesos a los pueblos son apenas unas sendas dibujadas entre tierras abandonadas. Y aparece entonces el dengue entre esas plagas que asolan a este país ineficiente en materia de infraestructura.
Argentina cuenta con innumerables recursos no sólo a nivel de su geografía sino también poblacional. Y si alguna vez fue un país modelo, ¿por qué no puede volver a serlo?
Insistimos en que evidentemente falta voluntad política; esa que debería guiar a la clase dirigente para enfocar sus acciones más allá del momento actual y disponer de los “planes trabajar” o los “jefas y jefes de hogar”, por ejemplo, para aunar esfuerzos en pos del trabajo productivo que redunden en un mayor beneficio de toda la sociedad. Sólo comprometiendo a los depositarios de esas políticas asistenciales con un trabajo productivo lograremos tener una sociedad cada vez más competente, desarrollada y honesta.
Suena irónico que en los albores del siglo XXI todavía haya que insistir en aspectos tan elementales como los planteados. Pero parece que la dirigencia nacional aún no ha despertado de esa parálisis política que le impide reconocer que, según pasan los gobiernos, nuestra sociedad van involucionando rápidamente no sólo en relación a los problemas que nos afectan como sociedad sino respecto al perfil de país que queremos ser.
Así como somos muchos los que propendemos a una vida con mayor confort también lo somos quienes queremos vivir en un país próspero donde existan rutas que unan a todo el país, servicios públicos que funcionen, transporte público digno, infraestructura para disponer agua potable o gas natural para poder entonces, en condiciones óptimas, desarrollar lo mejor de cada uno.
Sin embargo este planteo omite otra alternativa la cual, a nuestro entender, debería orientar a los gobernantes para planear sus acciones y planes de gobierno porque creemos que ese sistema implica fundamentalmente, distribución de la pobreza.
Aspiramos que se logre implementar un sistema económico donde haya mucho dinero en muchas manos visto y considerando que, a luz de la historia reciente, la puesta en práctica de políticas de “distribución de riqueza” como la propuesta por el mandatario brasileño sólo han engendrado generalización y globalización de la pobreza y una mayor concentración de la riqueza en pocas manos.
Mientras pensábamos qué enfoque le daríamos a este editorial después de las declaraciones que motivaron este análisis, recordamos un libro que nos impactó por el enfoque innovador que proponía para el desarrollo de la vida en sociedad y la proyección del individuo en la misma.
En “La Rebelión de Atlas” su autora, Ayn Rand, a través de una visión filosófica objetivista del mundo, propone recrear un individuo donde la razón sea el único medio de conocimiento y la herramienta de su supervivencia siendo los paradigmas del “Objetivismo” la razón, el propósito y la autoestima. “La razón como herramienta de conocimiento; el propósito como elección de la felicidad y la autoestima como el hecho de sentirse capaz de pensar y merecer la felicidad”
La Rebelión de Atlas.
En dicha novela, la protagonista Dany Tagart, vicepresidenta de operaciones de una línea ferroviaria y Hank Rearden, magnate del acero e inventor de una nueva aleación de metales, intentan salvar sus negocios. Para ello y en medio de un colapso económico al tiempo que advierten que las personas más talentosas del país van desapareciendo, recurren a resolver los problemas de esa sociedad con prácticas soluciones de sentido común.
“La Rebelión de Atlas” tiene pasajes atrapantes por el conmovedor realismo con que aborda los temas expuestos y por la “simpleza” en las soluciones a los conflictos de fondo que se manifiestan en el transcurso del texto.
En el capítulo que se refiere al “dinero como señal de vicio o virtud” un grupo de personas de la irracional sociedad de esta novela cuestiona al personaje encarnado por Francisco D’Anconia, un millonario que hizo su fortuna trabajando, quien los desafía con argumentos que se inician con una pregunta: “¿así que Uds. piensan que el dinero es el origen de todo mal?”
“El dinero –afirma- es un instrumento de cambio que no puede existir a menos que haya bienes producidos y hombres capaces de producirlos… ¿se han preocupado por investigar las raíces de la producción? Intenten hacer crecer una semilla de trigo sin los conocimientos transmitidos a Uds. por quienes tuvieron que descubrirlo por primera vez. Traten de obtener su alimento tan sólo a base de sus movimientos físicos y aprenderán que la mente humana es la raíz de todos los bienes producidos y de toda riqueza que haya existido jamás sobre la tierra. Más Uds. aseguran que el dinero lo hacen los fuertes a expensas de los débiles. No es la fuerza de las armas o de los músculos. La riqueza es el producto de la capacidad del hombre para pensar…el hombre honrado es el que sabe que no puede consumir más de lo que él mismo ha producido. “
Cuando ciertos mandatarios proponen que haya “poco dinero en muchas manos” sentimos –siguiendo aquel razonamiento- que se está reeditando al “célebre” Robin Hood encarnando la idea de que “que no tenemos que producir sino sólo necesitar” personificando en la sociedad “a los seres mediocres que, incapaces de ganarse el sustento exigen el poder para disponer de la propiedad de los mejores” tal como diría Ayn Rand.
Creemos que, para sostener la propuesta sugerida de que haya mucho dinero en muchas manos, los funcionarios que tienen la responsabilidad de trazar las políticas de un país deberían, antes que repartir ese poco dinero en muchas manos, enseñar que el trabajo productivo es la fuente de riqueza y que para lograr este objetivo es fundamental educar y no degradar a la población con políticas asistenciales humillantes.
Han perecido varias generaciones gracias a esas políticas de subsidio, clientelismo y asistencialismo sin educación y creemos que está llegando el momento de demandar de nuestros gobernantes políticas económicas y sociales de mayor vuelo.
Tratamos de imaginar la vida de esos inmigrantes que hace más de cien años llegaron al país amparados por una economía pujante y con objetivos de progreso claros y pensamos todo lo que pudieron lograr gracias a aquella Generación que proyectó un país altamente desarrollado con leyes sólidas y obsesionados por implementar políticas de infraestructura acorde a ese desarrollo.
Hoy en cambio los diarios reflejan las enormes carencias que existen en nuestra sociedad con provincias que ni siquiera disponen de agua corriente y los caminos de accesos a los pueblos son apenas unas sendas dibujadas entre tierras abandonadas. Y aparece entonces el dengue entre esas plagas que asolan a este país ineficiente en materia de infraestructura.
Argentina cuenta con innumerables recursos no sólo a nivel de su geografía sino también poblacional. Y si alguna vez fue un país modelo, ¿por qué no puede volver a serlo?
Insistimos en que evidentemente falta voluntad política; esa que debería guiar a la clase dirigente para enfocar sus acciones más allá del momento actual y disponer de los “planes trabajar” o los “jefas y jefes de hogar”, por ejemplo, para aunar esfuerzos en pos del trabajo productivo que redunden en un mayor beneficio de toda la sociedad. Sólo comprometiendo a los depositarios de esas políticas asistenciales con un trabajo productivo lograremos tener una sociedad cada vez más competente, desarrollada y honesta.
Suena irónico que en los albores del siglo XXI todavía haya que insistir en aspectos tan elementales como los planteados. Pero parece que la dirigencia nacional aún no ha despertado de esa parálisis política que le impide reconocer que, según pasan los gobiernos, nuestra sociedad van involucionando rápidamente no sólo en relación a los problemas que nos afectan como sociedad sino respecto al perfil de país que queremos ser.
Así como somos muchos los que propendemos a una vida con mayor confort también lo somos quienes queremos vivir en un país próspero donde existan rutas que unan a todo el país, servicios públicos que funcionen, transporte público digno, infraestructura para disponer agua potable o gas natural para poder entonces, en condiciones óptimas, desarrollar lo mejor de cada uno.
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