sábado, 5 de septiembre de 2009

Los modales de los funcionarios públicos

Días atrás, desde este mismo blog Opiniones de Periodistas, les entregábamos un artículo publicado por el diario ABC de España, en el que se daba cuenta del escaso nivel cultural y académico de la clase dirigente de ese país.
En rigor de verdad, sorprende la cantidad de paralelismos que podrían establecerse entre ambos pueblos pues, si ese artículo hubiera sido escrito para el escenario político argentino, sólo habrían cambiado algunos datos.
En síntesis, “Analfabetismo y Política”, así se titula el artículo de Camacho, subraya que “La baja calidad de la democracia española no es casual. Llevamos años despreciando el mérito y el esfuerzo, y la política se ha convertido en un espacio del que huyen o al que rehúsan acercarse muchas personas capaces que no soportan el poder de la mediocridad.”
Desde el advenimiento la democracia en al año 1983 se han sucedido varios gobiernos y de distinto tinte político; eso no quiere decir que la dirigencia se ha ido renovando; antes bien, sucesivamente los dirigentes son siempre los mismos pero con los vicios propios de años de intrigas, contubernios, insultos, descalificaciones; en fin…características propias de la más baja política; la antítesis del verdadero estadista.
Sin embargo creemos que el paradigma de esta situación lo constituye el actual gobierno kirchnerista; hasta donde nosotros recordamos no ha habido gobierno que haya defenestrado, atacado, insultado y humillado de forma tan alarmante con sus epítetos descalificativos a todo aquel que se ha opuesto a su forma de manejar los destinos del país o a sus inflexibles opiniones.
Pero el colmo del gobierno actual han sido los modales demostrados recientemente por el Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno que, por lo que ha puesto de manifiesto, no son los más correctos a la hora de negociar o llegar a un entendimiento con la sociedad.
En su reciente viaje a la localidad santacruceña de Las Heras para "verificar precios", dejó en evidencia por qué se ganó el mote de "Patota" al agredir verbalmente a la Presidente de la Cámara de Comercio de esa localidad, Susana Barrera, a quien –literalmente- echó de la reunión que mantenían junto a otros funcionarios nacionales y provinciales, después de golpear una mesa con el puño ante un cuestionamiento de la Sra. La Presidente de la Cámara de Comercio, había sido invitada junto a otros comerciantes locales, a un encuentro con el Secretario de Comercio para hablar de un programa de control de precios.
Continuador del estilo actual con el desprecio por el protocolo que desde Néstor Kirchner hasta su esposa han sabido demostrar en estos años de gobierno, después de hacerla esperar dos horas a que los atiendan, ingresaron al encuentro.
En la reunión estaban Moreno, un secretario de Julio de Vido, y los intendentes de Las Heras y Pico Truncado. Luego de darle la bienvenida, la Sra. Barrera comenzó a hablarles de los problemas de la localidad cuando Moreno la cortó en seco.
"Yo le quería contar de la crisis petrolera, de la falta de obra pública, de la desocupación, pero él se enojó, golpeó la mesa y me dijo que del petróleo no podía hacer nada". “Actuó como un ciclotímico, golpeó la mesa, se puso a gritar", describió Barrera, quien agregó que Moreno le aseguró que él no había llegado a "consensuar con nadie".
"¿Sabes quién soy yo? le increpó Moreno. Yo vengo de parte de la Presidente; no a consensuar, sino a poner en vigencia el control de precios", le recriminó Moreno a la mujer, a quien luego echó de la reunión ante la pasividad total de los intendentes y funcionarios que no hicieron nada al ver cómo éste la "patoteaba". "Todos se callaron, ese es el poder de Moreno: tiene el poder de gritarle a una mujer, callarle la boca y que nadie diga nada", se lamentó la comerciante de Las Heras.
Todo lo demás es anecdótico. Barrera confesó que su primera impresión de Moreno no fue la mejor. "Es como todos dicen, ahora entiendo a las personas de campo", remató la dirigente, quien aseguró que los ciudadanos de Santa Cruz son rehenes de la interna que existe entre el gobernador Daniel Peralta y Néstor Kirchner.
Desde Opiniones de Periodistas queremos poner de manifiesto que entendemos que estas actitudes prepotentes y patoteriles no conducen a nada alentador.
Que sólo generan ánimos enardecidos porque los ciudadanos creemos que el gobierno debe ser el primero en procurar contemporizar una situación, dialogar, buscar consensos y acuerdos para el normal desarrollo de la sociedad.
Desde esta columna apelamos a que la clase dirigente asuma una actitud más responsable con la misión que les toca desempeñar y eviten manejar los destinos de los argentinos como si de un encuentro de patotas se tratara.
Creemos en los buenos modales y en las formas para establecer diálogos civilizados que permitan lograr puntos de encuentros para resolver los problemas que nos afligen como sociedad; los exabruptos y gestos de mala educación deberían reservarse para otros escenarios (si alguno cree que ellos conducen a algo positivo).-

martes, 1 de septiembre de 2009

Analfabetismo y Política

ABC.es
Madrid - 31-8-2009

Analfabetismo y política - Ignacio Camacho

NO está escrito que para ser un buen político haya que poseer un currículum académico brillante.

Ni Suárez ni González, por poner dos ejemplos de personas especialmente bien dotadas para el arte de la política, fueron estudiantes destacados, pero parece evidente que el nivel medio de la clase dirigente de un país será tanto más alto cuanto mayor preparación reúna.
En Francia, una nación de sólida tradición educativa, las Escuelas Técnicas de la Administración han provisto al Estado de un cuerpo de dirección que
- garantiza la buena gestión y
- la continuidad de un servicio público competente.
El panorama en España es más bien desolador, porque el excesivo peso de la partitocracia ha poblado la política de militantes sin mayor mérito que el de la permanencia y la obediencia, incapaces en su mayor parte de competir con éxito en un mercado de trabajo igualitario.
Un estudio reciente del Ministerio de Política Territorial, que dirige Manuel Chaves, ha puesto negro sobre blanco esa indigencia de estudios:
- la mayoría de nuestros alcaldes y concejales sólo tiene la EGB o estudios elementales equivalentes, un 22 %;
- el 13% ha alcanzado el bachillerato y
- sólo un 13,28% ha cursado alguna licenciatura.
Los datos son pavorosos habida cuenta de que el poder local es la principal estructura política de la administración española. Y aunque el bajo nivel puede ser relativizado por el hecho de que en la estadística se incluyen los ediles de todos los pueblos y municipios pequeños, la extensión de la educación en España permitiría pensar en una mayor cualificación de la dirigencia pública.
Resalta, por otra parte, el hecho de que la cuarta parte de los encuestados se negó a ofrecer información sobre sus estudios, lo que invita a la conclusión de que no se siente muy satisfecho con ellos. Es decir: que el 50 % de los políticos municipales en España tiene una formación insuficiente.
La relevancia de este panorama es grave por cuanto
- informa del deficiente grado de competencia de nuestra política, y
- puede explicar al menos en parte la venalidad de muchos ediles y
- el alto nivel de corrupción del poder local, que ha sido resaltado en algunos informes internacionales.
Una clase política funcionalmente analfabeta resulta letal para un país. Téngase en cuenta, además, que el ámbito municipal es la cantera de la política parlamentaria y autonómica, y que son muchos los alcaldes y concejales que al cabo de un cierto tiempo de permanencia en sus cargos se sienten habilitados para dar el salto a un escenario mayor, apoyados en el control que sus parcelas de poder les ofrecen sobre las organizaciones locales y provinciales de sus partidos.
En este contexto, la eterna polémica sobre el salario de los políticos no debe centrarse en
- los diputados al Congreso o
- los miembros del Gobierno y los altos escalones de la Administración del Estado, por lo general retribuidos con escasa generosidad.
Es en las autonomías y municipios
- donde vegeta una tropa mal preparada,
- con pocos estudios o ninguno, que suele ganar en el ejercicio de la política
- más dinero del que su preparación les permitiría obtener en cualquier otro trabajo a su alcance.
La baja calidad de la democracia española no es casual. Llevamos años despreciando el mérito y el esfuerzo, y la política se ha convertido en un espacio del que huyen o al que rehúsan acercarse muchas personas capaces que no soportan el poder de la mediocridad.